lunes, 17 de junio de 2013

WAKEFIELD

Wakefield. Ilustración de Ana Juan

Es un placer recorrer las páginas de Wakefield, el hermoso libro publicado por Nórdica, que aúna el enigmático cuento de Nathaniel Hawthorne y las delicadas ilustraciones de Ana Juan.

El relato de Hawthorne, incluido en 1837 en la colección Twice-Told Tales, apuesta por un planteamiento desconcertante: un hombre se despide de su mujer, aparentemente para un viaje de unos pocos días, y vuelve veinte años después tras haberse escondido en una casa cercana a la suya y espiar en secreto a su esposa, que ha vivido todo este tiempo como su viuda.

Dice Borges en Otras Inquisiciones (1952) que este mundo de “culpas indescifrables”  prefigura los de Herman Melville y Kafka, aunque –señala muy acertadamente- : “Si Kafka hubiera escrito esta historia, Wakefield no hubiera conseguido, jamás, volver a su casa”.  En todo caso, el regreso –Hawthorne deja el final abierto pero nos permite adivinar que puede ser el de un muerto– no es tan determinante. Cowley ve en el relato una alegoría de la reclusión que vivió el autor en la casa familiar durante más de doce años. Es posible también que en esa atmósfera inquietante se desarrolle una parábola más amplia en torno al aislamiento humano y al exilio voluntario o inconsciente con que nos alejamos a veces de nuestra propia vida, quizás para poder reencontrarnos como extraños. El fatalismo de Borges no deja lugar a dudas: “su vuelta no es menos lamentable ni menos atroz que su larga ausencia”.

Cabría añadir que –como constató Ulises– los regresos son imposibles y que la esposa de Wakefield, al igual que Penélope, tras el abandono nunca fueron las mismas.

Ana Juan es una de las más internacionales creadoras españolas, Premio Nacional de Ilustración 2010. Comenzó su trabajo en los años 80 en revistas como Madriz y La Luna, es colaboradora habitual de periódicos y revistas como The New Yorker y en la actualidad cuenta con una larga trayectoria artística que combina la pintura, el álbum ilustrado y la escultura. 

Los exquisitos dibujos que envuelven el  relato de Hawthorne lo enriquecen con su misterio y añaden el acierto de traer a primer plano el personaje de la esposa, de cuya desesperanza somos fascinados testigos

Hawthorne, Nathaniel, Wakefield. Nórdica, 2011. Traducción: María José Chuliá. Ilustración: Ana Juan. 

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