lunes, 2 de septiembre de 2013

PAPI, UN RAP DOMINICANO


Rita Indiana

La literatura y la música de Rita Indiana (Santo Domingo,1977) discurren a un mismo ritmo inclasificable que incorpora el spanglish vacilón y la desmesura surrealista junto al  rap tropical y el electromerengue.

Periférica presentó el 2011 en España Papi (2005), que se convirtió pronto en un fenómeno editorial y se sumó a las anteriores recopilaciones de cuentos Rumiantes (1998) y Ciencia succión (2002) y a una primera novela, La estrategia de Chochueca (2000). Aunque se confiesa sobre todo escritora, la potencia irreverente y mestiza de su voz  la han convertido con el grupo musical que lidera –Rita Indiana y Los Misterios– en reconocible icono del underground antillano.

Papi narra –a través de la voz entre ingenua y perversa de una niña de ocho años– la epopeya de un padre ausente y deificado, un Jasón más cercano al terrorífico personaje de Viernes trece que al héroe clásico conductor de los Argonautas; aunque como este último, el desmedido Papi que emerge del océano aglomerado de sueños de la narradora, aparezca cubierto de su particular vellocino dorado: un imparable despliegue de coches, trajes, armas, joyas, perfumes y novias, sobre todo novias. Tantas, que  un hilarante pasaje de la novela nos las muestra formando una cola casi infinita ante la oficina para la reclamación de sus derechos y de los bastardos de Papi. Tantas que hasta el Gobierno tiene que organizar una unidad móvil de atención ginecológica para asistirlas en sus partos y desvanecimientos, y que en su desaforo llegan a organizar una emisora de radio en la que difundir sus manifiestos.

Esta acumulación hipérbolica articula todo el texto hasta configurar una marea explosiva de atributos y de objetos que desvelan en su exceso la inconmensurable profundidad del abandono infantil. De terror y fascinación está hecho esta especie de muñeco vudú que Indiana construye para exorcizar sus demonios personales y rendir homenaje a una cultura de la calle heterodoxa y canalla que transita entre barrios suburbiales, moteles de carretera y suites de narco-lujo.

Papi es una entidad colosal que encarna –en palabras de la autora– “al mafioso, al revolucionario, al cantante de música popular, al hombre de negocios, al deportista en su regreso triunfal, al santo y al aparecido”, una especie de tótem del machismo "dominicanyork", un caudillo de la violencia a lo Scarface, un trasunto de Trujillo oficiando la gran orgía consumista y afterpop. Papi “tiene tanto dinero que tiene que usar una cartera de mujer, porque en una cartera de hombre no le cabe y por eso anda siempre con una mujer para que le lleve la cartera". Papi siempre tiene “mas de to” pero no está porque –como Dios– tiene muchas cosas que hacer.

La prosa de Indiana desvela un universo heterogéneo de noches sofocantes en el barrio resquebrajado junto a lujosas fiestas infantiles en casas con piscina. Todo un alud de personajes reales y fantásticos –alcohólicos visionarios, misses en carroza, gánsteres y otros “montros”– desfilan por sus páginas a un ritmo de merengue rapeado, que lo mismo sirve a una road movie junto a Papi por las glamourosas autopistas del crimen, que a la crónica mistérica de un  Papi transfigurado en zombie descosido.

Las referencias musicales –Wilfrido Vargas, Bernardito Villalona, Cuco Valoy, Poisson, Rafael– se entrecruzan en el texto junto a un lenguaje heteróclito, de aluvión callejero, que como señala Indiana se construye “como las chabolas en nuestras favelas, se usa lo que es útil, se adorna con basura y a veces algo antiguo, maltratado y valioso surge del fondo de la ciénaga".
No hay duda de que algo muy nuevo, brillante y envenenado emerge de la prosa de esta joven autora. De nuevo la editorial Periférica acaba de publicar recientemente su última novela, Nombres y animales, que no voy a perderme.

Indiana, Rita, Papi. Cáceres: Periférica, 2011.

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